Las personas que son emocionalmente sanas tienen
control sobre sus emociones y su
comportamiento. Además, son capaces de manejar los desafíos de la
vida, construir relaciones fuertes y recuperarse de los contratiempos.
Pero
del mismo modo que se necesita esfuerzo para tener una buena salud física, también es necesario realizar un importante
esfuerzo para tener una buena salud mental y emocional. Mejorar la salud emocional puede ser una
experiencia gratificante y muy beneficiosa en todos los aspectos de la
vida.
¿Qué es la salud
emocional?
La salud emocional o salud mental es el
bienestar psicológico general. Incluye la manera de sentirse
hacia uno mismo, la calidad de las relaciones y la capacidad para manejar los sentimientos
y hacer frente a las dificultades.
La buena salud emocional no es sólo la ausencia de
problemas de salud mental. Estar mentalmente o
emocionalmente sano es mucho más que estar libre de la depresión, ansiedad u
otros problemas psicológicos.
La salud mental y emocional se refiere a la presencia de características positivas como autoconfianza, alta autoestima, capacidad para lidiar con el estrés y recuperarse de la adversidad, gusto por la vida, capacidad para reír y divertirse, capacidad para construir y mantener relaciones satisfactorias y flexibilidad para aprender cosas nuevas y adaptarse a los cambios, entre otras.
La salud mental y emocional se refiere a la presencia de características positivas como autoconfianza, alta autoestima, capacidad para lidiar con el estrés y recuperarse de la adversidad, gusto por la vida, capacidad para reír y divertirse, capacidad para construir y mantener relaciones satisfactorias y flexibilidad para aprender cosas nuevas y adaptarse a los cambios, entre otras.


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