Estar emocionalmente sano no significa no pasar por malos momentos o
experimentar problemas emocionales. La diferencia es que las personas con
buena salud emocional tienen una gran capacidad para recuperarse de la
adversidad, el trauma y el estrés. Esta capacidad se denomina resilencia . Las personas que están emocionalmente sanas tienen las herramientas
para hacer frente a situaciones difíciles y mantener una actitud positiva.
Uno
de los factores clave en la resiliencia es la capacidad de equilibrar el estrés y las emociones. La capacidad de reconocer las emociones y
expresarlas adecuadamente ayuda a evitar quedarse atascado en la depresión, la
ansiedad u otros estados de ánimo negativos. Otro factor clave es tener
una red de apoyo fuerte. Tener gente de confianza a la que poder acudir en
busca de aliento y apoyo, aumentará la capacidad de recuperación en tiempos
difíciles.

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